La separación de basura en origen crece en las villas porteñas

Más de 3 mil kilos de material reciclable por mes fue el resultado que en el 2018 logró el trabajo de separación de basura en tres barrios de bajos recursos de la Ciudad de Buenos Aires ( la Villa 21-24 y los barrios Carrillo y Fátima ). Este trabajo se logró en el marco del proyecto “Comunidades Protagonistas sin Basura” de Surcos Asociación Civil.

La iniciativa apuesta a la concientización y el trabajo en red para promover la separación en origen y reducir el exceso de basura. El método aplicado logró, en menos de un año, que el 85% de los hogares de la Villa 21-24  que participaron separe los residuos reciclables.

En la Argentina se produce una tonelada de basura cada dos segundos y su acumulación afecta el ambiente y la salud de las personas. “Sólo en la villa 21-24 se generan todos los días más de 80 toneladas de residuos que van directo a rellenos sanitarios, afirma Manuel Aguilera, sociólogo y coordinador de proyecto de Surcos Asociación Civil, y destaca que “el 40% de ese material es reciclable”. Por este motivo, en 2019 en alianza con el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat del Gobierno de CABA y la Fundación Emergencias darán continuidad a “Comunidades Protagonistas sin Basura”.

Comunidades Protagonistas sin Basura” propone un “modelo simple y fácilmente replicable”, explica Aguilera y explaya que arman redes de trabajo para que los cartoneros y cooperativas recuperen el material antes de que llegue a los tachos de basura. “Como toda problemática socioambiental, es necesario entender que la contaminación por residuos es un desafío complejo, por lo que elegimos trabajar en red con organizaciones y otros actores que nos nutren desde distintos campos”, destaca Luciano López Santesteban, coordinador operativo del proyecto y Lic. en Gestión Ambiental Urbana. 

Para la tarea de concientización trabajan con instituciones educativas, ONGs, vecinos, radios comunitarias, entre otros actores. Por ejemplo, el año pasado llevaron la temática a escuelas de las zonas. “Los chicos ya saben lo que es el reciclado porque forma parte de su cotidianeidad; que el cartón, la chatarra o el plástico, que para otros es basura, tiene un valor económico”, cuenta Mariano, maestro de 3er grado de una escuela de Carrillo, Villa Soldati.

La recolección puerta a puerta la realizan cartoneros o cooperativas, mejorando los ingresos de algunas familias o generando un pequeño fondo para comprar nuevos insumos para la tarea. “Algunos comedores o escuelas prefieren acopiar el material y venderlo para tener su propio fondo comunitario”, relata Aguilera.

El modelo sirvió también para apuntalar la situación de desempleo de algunos vecinos: “la cosa está cada vez más difícil, porque mucha gente que se quedó sin trabajo salió a juntar cartón, quizás estás toda la mañana pateando y volvés con casi nada. Entonces nos sirve tener un lugar que sabés que te lo guardan”, resalta Rubén, cartonero de Carrillo.

Autor entrada: Redacción

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