Alquilar en la villa, una opción que crece

La población que vive en villas y asentamientos precarios de la Ciudad de Buenos Aires ha crecido un 70% del 2010 a hoy, y según un informe sobre realizado por el Consejo de Organizaciones Sociales de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, “se registra un proceso de inquilinización en las villas, debido a que en los últimos años se detectó un crecimiento en la altura de las construcciones, y en menos medida por la extensión territorial de las villas existentes, lo cual favorece el negocio de algunos ciudadanos que construyen sobre sus propias casas para alquilar las nuevas viviendas“.

Actualmente, el 30 por ciento de los habitantes porteños alquilan, y entre quienes viven en villas y barrios vulnerables este porcentaje es similar y se encuentra en aumento.

Según el relevamiento realizado en seis villas porteñas (Villa 31 y 31 bis de Retiro, Villa 21-24 de Barracas, Villa 1-11-14 de Bajo Flores, Villa 15 y barrio Piletones de Villa Lugano), vivir en la villa no es gratis, y tampoco barato.

Los montos que se pagan por alquiler en villas son muy altos si se comparan con los poco más de 6 mil pesos en promedio que cuesta alquilar un monoambiente en Flores o Villa Pueyrredón. Según los datos relevados, el 76% de los inquilinos pagan 4000 pesos o más por una vivienda en la villa, y sólo 24% paga menos de 2000 pesos mensuales.


El informe revela que el 71.81% de los inquilinos que viven en las seis villas porteñas analizadas, alquila un cuarto o una pieza; el 18.84% alquila una casa; el 5.49% un departamento, y el 2.52% manifestó alquilar una casilla.

Respecto a las condiciones en que viven los habitantes de las villas porteñas, el informe revela que el 33.68% de los encuestados declara vivir en condiciones de hacinamiento. A su vez, dentro de ese porcentaje el 25.22% lo hace en condiciones de hacinamiento no crítico y el 8.46% de hacinamiento crítico.

Si bien los montos son elevados para las condiciones y tipo de vivienda, una característica de la modalidad del alquiler en las villas sobresale y se diferencia del resto de los alquileres porteños: el contrato de palabra. El 83.7% de los encuestados, reconoció haber concertado el alquiler sólo con la palabra, y en el 54 por ciento de los casos no se requirió ni fiador, ni adelanto, ni depósito. Sólo el 7.9% alquiló con un contrato, y el 29% pagó un mes de depósito.

En relación a la actualización de los alquileres, el 47.8% se ajusta anualmente y el 26% semestralmente, incluso en casi el 10% de los casos, la modificación del precio es mensual.

Finalmente, el informe también reflejó las condiciones de habitabilidad en relación a los servicios básicos. El 87% de las viviendas alquiladas no cuentan con gas natural (sólo garrafas), el 70% accede a la electricidad de manera informal, el 18% no cuentan con cloacas y el 9% carecen de agua corriente.

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Autor entrada: Redacción

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