FrenaLaCurva, un mapa online para la ayuda comunitaria

Un mapa online que se puede consultar desde cualquier navegador o desde una app (iOS y Android). Se utiliza en España pero ya está llegando a algunos países de Latinoamérica.

Frena La Curva nació como un proyecto del LAAAB (Laboratorio de Gobierno Abierto de Aragón), pero rápidamente se convirtió en una plataforma que impulsa iniciativas ciudadanas frente al coronavirus, basadas en innovación social y resiliencia cívica en tiempos de pandemia.

Además de sus labores de coordinación, para poner en marcha Frena La Curva Maps ha sido necesario el apoyo tecnológico de Kaleidos, una empresa que apuesta por generar un impacto positivo en la sociedad a través de las tecnologías libres.

Para la creación del mapa utilizaron la plataforma Ushahidi, una herramienta de software libre pensada para mapear información vital en zonas de catástrofe, como ya ha demostrado con éxito en crisis humanitarias como las que provocaron los terremotos de Haití y de Chile. Tiene un coste bajo de mantenimiento gracias a estar basada en herramientas de software libre, lo que hace que esta plataforma sea fácilmente replicable en otros países. De hecho, Frena La Curva Maps ya está llegando a algunos países de Latinoamérica.

Compras de alimentos o medicamentos, bajar la basura, pasear al perro, acercarse a un ambulatorio a recoger material necesario para controlar la diabetes… Para que tus peticiones u ofertas de ayuda aparezcan en el mapa, basta con rellenar de forma anónima (se deja un email de contacto) un formulario que será validado por un equipo de moderadores.

“Durante los días previos al confinamiento en España, se detecta la necesidad de canalizar y potenciar las cientos de iniciativas ciudadanas que están surgiendo de forma espontánea para luchar contra el Covid-19”, cuenta a Traveler.es Patricia Horrillo, responsable de comunicación y redes sociales de Frena la Curva, la plataforma ciudadana que se encuentra detrás de este proyecto.

“Era imprescindible un efecto acelerador, multiplicador, y de visibilización de estas iniciativas. Esto se articula en menos de 48 horas gracias al impulso de ciudadanía, entidades sociales, empresas y administraciones”, añade.

En el madrileño Paseo de Extremadura alguien pide una cinta de andar para una persona que necesita rehabilitación diaria; en la Gran Via Ferran el Catòlic de Valencia hay quien se ofrece a hacer la compra o a cocinar para personas que no lo puedan hacer; cerca de la Sagrada Familia de Barcelona se anuncia una red de apoyo para cuidar niños, abastecer a grupos de riesgo, asesorar laboralmente…

Y así podríamos seguir hasta enumerar las 6.000 entradas que ha acumulado Frena la curva Maps desde que se lanzara el 20 de marzo como una forma de conectar a personas que necesitan ayuda en la situación actual de confinamiento con otras dispuestas a ofrecerla.

Gente dispuesta a tejer esta red de solidaridad, haberla, hayla. Al menos, eso demuestran las más de 170.000 visitas recibidas en estos 10 días.

“Aunque ha crecido mucho, en parte por los cruces con otros proyectos de mapeo de ayuda mutua, seguimos buscando más sinergias para unir esfuerzos y que #FrenalacurvaMaps sea un punto de referencia para la mayoría de gente que necesita encontrar ayuda”, explica Horrillo.

Cuando Horrillo habla de chinchetas lo hace refiriéndose a las entradas que se publican en el mapa y que adquieren un color diferente en función de su naturaleza: verde, para las ofertas de ayuda; rojo, para las necesidades propias; azul, para los servicios disponibles (mercados o farmacias con horarios modificados, veterinarios abiertos, centros sociales que ofrezcan comidas, estaciones de aseo para transportistas…); y amarillo, para las necesidades con intermediación.

Esta última categoría está pensada para recoger las peticiones de aquellas personas que no tienen acceso a la tecnología. Para ello, Frena La Curva ha creado una figura de intermediación con voluntarios que las localizan para dar a conocer sus necesidades en el mapa.

“El equipo de moderación se ha ido constituyendo por personas voluntarias y empleados públicos, fundamentalmente del Gobierno de Aragón y también recientemente provenientes de otras administraciones, que han pasado por un módulo formativo y una pequeña entrevista”, señala Horrillo.

En este curso se les informa sobre cómo usar la herramienta, se les pide actuar con sentido común para evitar riesgos innecesarios y generar confianza, y se les ofrecen recomendaciones, tales como no permitir chinchetas con la venta de servicios o que hagan publicidad, el tono inadecuado, las actividades ilícitas ni los datos sensibles.

Fuente: Traveler.es

Autor entrada: Redacción

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