Como si pasara un tren…

Por María Marta Guitart

Como si pasara un tren…
                                 una obra sobre el amor…el deseo…y las alas…

Cuando el niño era niño
era el tiempo de preguntas como:
¿Por qué estoy aquí?
¿Por qué no allí?
¿Cuando empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿Existe de verdad el mal
y gente que en verdad son los malos?

Peter Handke


A veces, el mundo puede ser un absurdo espejismo, un afuera rugoso, un mar de miedo…y es entonces cuando el deseo y el amor…se tornan llaves que abren puertas y provocan cataclismos para salir a buscar, a mirar, a sentir el viento despeinando el corazón…como si pasara un tren…
Asistir a esta obra de Lorena Romanin, fue para mí asistir a  ese instante de sanación, a ese estruendo profundo que provoca el teatro cuando como dice Peter Brook, es la vida, es algo que cuenta con el corazón…
Un espacio de intimidad, vínculos desnudos, atrapados, desordenados…respiraciones…juegos…la pava y el mate….una ventana…y tres actores/actrices  para amar y aplaudir de pie por lo que sucede en la obra y nos conmueve y por el trabajo que realizan tan inspirado y de tanta entrega….
Amar, reír, crecer, buscar…Susana (encarnada por la magnífica Silvia Villazur) una mujer  sencilla de puertas adentro, que nos hace reír y llorar del mismo modo, deja traslucir el alma de esa madre que ama, que ha labrado sola el camino de la maternidad, en esta ciudad pequeña y sin acompañamiento del padre de Juan Ignacio, (interpretado tan bella e intensamente  por Guido Botto Fiora que no alcanzan las palabras para agradecer) que tiene un retraso madurativo, y acepta los límites a los que está acostumbrado, pero quiere y quiere querer algo…»-que triste no querer nada…pero tenés que querer de vos no de los demás…-«le dice a su madre; porque el muchacho que aún no dejó de ser niño del todo, todavía vive en el fresco tiempo de las preguntas y no pone caras cuando lo fotografían, y juega ensimismado con un tren…imaginando quien sabe qué viajes fuera de este living pequeño y silencioso…cuando llega su prima Valeria (personaje que construye de un modo tan genuino la joven actriz Luciana Grasso, que emociona por su frescura y eso tan vivo que irradia) y desordena las preguntas y las respuestas, el mundo concebido, los horarios, los juegos…y trae el afuera….la alegría del deseo y del amor…trae una ventana al mar, al mundo tren…y Juan que tiene alas…tiene un sueño…mejor dos…pero uno grande…que es ver a su papá…que es ser amado por ese ser al que su madre parece detestar y nombra ausente….un deseo tan alto, como para nombrar a los gritos el dolor de ese desamparo…y allí es donde «Como si pasara un tren» parece estar enhebrando aquí y ahora, de manera tan sutil, esto que en los espectadores produce semejante trazo de verdad…desde al mantel de hule al arroz con atún, desde la risa mas estruendosa hasta la emoción más honda…y para mí…que al final…hasta quien se queda se va…y tiene alas…porque el abrir la jaula es también un atreverse a caminar, a mirar otros mundos, a romper el miedo y sentir la vida como un largo y maravilloso viaje…así…tan sencillamente como si dentro de nuestra alma, siempre estuviese estrepitosa o silenciosamente, pasando un tren…
Si se pudieran dibujar los aplausos, aquí los dibujaría, para Lorena Romanin por la genialidad de la dramaturgia y la dirección, y para los actores/actrices y  todo el equipo que hace posible esta belleza…este  verdadero milagro teatral…
                                                       

«Como si pasara un tren» es una comedia dramática que aborda la vulnerable relación de una madre y un hijo.
Susana es demasiado sobre protectora ya que Juan Ignacio tiene un retraso madurativo. Pero el cuidado es excesivo y autoritario. El miedo de la mujer aplasta cualquier posibilidad o deseo del chico. Entonces llega Valeria, sobrina de Susana, para distanciarse de su entorno por supuestos problemas de drogas. Valeria va a funcionar como espejo del vínculo; cuestionando y ayudando a Juan a conectarse con lo que quiere, le dará fuerzas para enfrentar a su madre. 
Lorena Romanin toma un hecho de su biografía como disparador para esta obra: «Cuando tenía dieciséis años, mi madre le pidió a mi psicóloga que me medicara. Afortunadamente, ella contra ofertó hacerme un electroencefalograma descartando así la idea de la medicación. Siempre pensé qué hubiera pasado si empezaban a darme algo, sin duda mi vida hubiera cambiado. Hoy entiendo que mi vida de todas formas cambió sólo por el hecho de que mi mamá pensara eso de mí.»

EL CAMARÍN DE LAS MUSAS
Mario Bravo 960 (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4862-0655
Web: http://www.elcamarindelasmusas.com.ar
Entrada: $ 350,00 / $ 280,00 – Jueves – 21:00 hs – Hasta el 28/03/2019 

CENTRO CULTURAL RECOLETA
Junín 1930 (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4803-1040
Web: http://www.centroculturalrecoleta.org
Festival: $ 180,00 – Viernes – 20:30 hs – 26/04/2019 
Festival: $ 180,00 – Martes – 20:30 hs – 30/04/2019 

TEATRO ESTUDIO
Calle 3 N 386 e/ 39 y 40 (mapa)
La Plata – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: (0221) 423-4366
Web: http://www.teatroestudio.com.ar
Entrada: $ 300,00 / $ 200,00 – Sábado – 21:00 hs – Del 04/05/2019 al 25/05/2019 


Autor entrada: Redacción

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