Teatro: Dulce pájaro de juventud

Resuenan como un eco los versos de Darío…”Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver, cuando quiero llorar no lloro, y a veces lloro sin querer…”
El teatro es la vida, habla de la vida dice Peter Brook, nos ordena, nos revela, nos nombra…
Y cada vez que se invoca  a un gran autor a través de una puesta en escena, los espectadores tenemos la posibilidad de asomarnos a su secreto revelado en palabras, en gestos, en colores, en texturas… (decía la filósofa y poeta María Zambrano que se escribe para revelar un secreto, algo que la urgencia del habla cotidiana no puede decir, y que se escribe para otros, aún en soledad) y la posibilidad de  vislumbrar entonces nuestra propia intimidad, para vernos como en un espejo.
Dulce Pájaro de Juventud, la nueva puesta teatral del gran director Oscar Barney Finn, es una invitación a disfrutar de un texto extraordinario, un Tennessee Williams que una vez más desnuda a la perfección el alma humana, como supo hacerlo en cada una de sus obras, la revela en su fragilidad, en su contradicción, através de estos personajes a los que la vida les ofrece como a cada uno de nosotros luces y sombras…deseos, ambiciones, prejuicios, apariencias, amor, desamor, ambición de poder y la búsqueda de de un lugar en el mundo entre los otros…el que sirve, el que manda, el que lo ha perdido todo…y el silencio que va haciendo en cada uno, una huella que sólo logra abrir el tiempo con sus límites, ese enemigo invisible capaz de alzarse con todas las victorias, capaz de oradar cualquier ilusión…pero también capaz de acorralarnos revelándono nuestra finitud para que nos preguntemos, para que intentemos comprender algo que en la premura de vivir se nos torna ajeno …el tiempo es inascible, no podemos tocarlo, no podemos conversar con él, mirarlo cara cara, sin embargo somos tiempo, estamos en él, llevamos sus compases y sus cicatrices…somos los minutos que nos presta…
Un elenco maravilloso que realiza un trabajo que emociona por la entrega en todos los roles, para ir desovillando en este gran escenario del Teatro 25 de Mayo, como en cajas chinas, las historias detrás de las historias: el encuentro entre la actriz Alexandra del Lago (interpretada por la gran Beatriz Spelzini) quien descubre que la muerte puede ser también el horror de no sentir nada por otro, un vaciarse en la soledad de un hotel de lujo sin saber quién se es verdaderamente y Chance Wayne (Sergio Surraco quien encarna con entrega a este hombre que se va revelando y desarmando a lo largo de la obra) un hombre en busca de un nuevo destino capaz de devolverle la dignidad de quien sueña y puede estar de pie a pesar de las derrotas, es la voz principal de la trama para ir en busca de aquello que el gran Tennessee parece querer contarnos tan descarnadamente siempre…la muchacha rica hija del político que interpreta intensa y bellamente Malena Figó, quien guarda en el corazón el dolor de un amor negado en todas sus formas, y cuyo único sostén parecen ser recuerdos brumosos de aquella vida que hubiese podido ser y el vínculo de sometimiento y soledad en relación a su padre (interpretado de manera contundente por Carlos Kaspar) quien es el símbolo del triunfo económico a costa de toda moral; alrededor el séquito formado por su hijo y empleados (Victorio D’Alessandro, Pablo Mariuzzi, Pablo Flores Maini, Gastón Ares, Sebastián Dartayete) cada uno aportando la verdad necesaria en cada gesto, dando gran valor a sus roles sólo con la presencia escénica, construyendo una atmósfera fría y aparentemente feliz, entre la música que toca tan bellamente Pablo Viotti, a veces acompañado por la maravillosa voz de Maby Salerno que aporta un juego hermoso desde su rol y donde cada uno es parte de este tiempo roto y fragmentado, soportando y consintiendo, al parecer con la sequedad de quien ya no siente dolor o empatía por ningún otro ser.
Dulce pájaro de juventud habla del tiempo, si, pero nos habla de la inmensa fragilidad del ser, de cómo necesitamos del amor, la aceptación, la mirada, el buen abrazo del destino…persigue revelar aquello que escarabajea dentro casi siempre y que no podemos nombrar casi nunca…
En las escena finales, Beatriz Spelzini logra alcanzar una verdad que emociona más allá del texto, una verdad que se agradece con el alma…si en el espejo alguien ve sólo el cuerpo o un rostro envejecido, entonces la muerte puede ser sin dudas la próxima estación…pero si en cambio  puede ver aquella fuerza que todavía le da posibilidades de ser algo más, si se pueden reunir los retazos y llenarlos de luz para seguir andando, entonces todavía habrá muchas estaciones posibles, algunas seguramente hermosas, y tiempo, más tiempo para seguir andando, inventando el mundo con destellos de ilusiones nuevas…
No se pierda sr/sra espectador/a, esta posibilidad de ver una gran obra, maravillosamente contada por el director Oscar Barney Finn que nos muestra una vez más que pone no sólo su talento y experiencia, sino  alma, corazón y vida en cada propuesta que nos ofrece.
Por Nessi
 
Funciones: jueves a domingo a las 20.30 hs
Localidades: $ 300.- Jueves día popular.
Centro Cultural 25 de Mayo – Av. Triunvirato 4444 – CABA

Elenco
Beatriz Spelzini, Sergio Surraco, Carlos Kaspar, Malena Figo, Victorio D’Alessandro, Pablo Mariuzzi, Maby Salerno, Pablo Flores Maini, Gastón Ares, Sebastian Dartayete.

Pianista: Pablo Viotti.
Música Original: Axel Kryeger
Letra canción original: Gonzalo Demaría
Diseño de escenografía: Daniel Feijoo
Diseño de Vestuario: Mini Zuccheri
Colaboración en vestuario: Paula Molina
Diseño de Iluminación: Claudio Del Bianco
Asistencia de iluminación: Facundo David
Diseño de peinados: Ricardo Fasán
Diseño de maquillaje: Elisa D `Agustini
Fotografía: Mili Morsella
Prensa: Duche&Zárate
Producción ejecutiva: Sol Vannelli / Verónica Dragui
Asistencia de dirección: Mauro J. Pérez / Lucía Cicchitti.
Dirección y puesta en escena: Oscar Barney Finn

 

Por Nessi (contacto@observatorioportenio.com)