¿Qué esconde el billete de mil pesos?

 

Por AC – Elegí el monto más alto de extracción permitida en el cajero. Confirmé y esperé el mecánico y reiterativo sonido del contador de billetes. Tac, tac, tac… fin. Y tres billetes se asomaron a la espera de que los reciba.

Ya había visto en la televisión el nuevo billete de mil pesos de curso legal que comenzó a circular a fines de 2017, pero no fue hasta que lo tuve en mis manos que sentí una fuerte contradicción. Esos tres billetes representaban el máximo valor del papel moneda argentino, sin embargo, un sentimiento surgido de las profundidades irracionales del tiempo me invadió. Algo había oculto en esos papeles, y no era la marca de agua.

Debe ser el color, me dije, tratando de racionalizar ese sentir. El anaranjado de los mil pesos actuales me recordaba a otro billete naranja pero que valía muy poco, ya que era el que mi mamá me daba para que comprar un paquete de galletitas Manon en el kiosco, frente a la escuela donde inicié la primaria, allá por fines de los 70 y principios de los años 80.

“Sí, debe ser el naranja, que me recuerda al billete de 1 Peso Ley 18188”, me repetí, rememorando la moneda vigente en la Argentina en el período 1970-1983, popularmente conocida como peso ley. Aquella línea, tuvo como característica el unificar el tamaño de todos los billetes e incluir paisajes argentinos en su reverso. “El naranja” -así lo llamábamos los chicos-, medía 15.5 cm de largo por 7.5 de ancho, valía 1 peso ley, tenía la imagen de Manuel Belgrano en el frente, y al hotel Llao LLao de Bariloche, detrás. Y si, era de un anaranjado muy similar al de los mil pesos actuales, pero con un valor infinitamente menor.

un peso

Y mientras guardaba los tres billetes expedidos por el cajero, con cuidado, y los observaba detenidamente, otro detalle golpeó a la puerta de mi memoria. Nuevamente no era un recuerdo muy grato. El hornero me golpeó como un gancho en el medio del estómago.

La imagen que hoy lleva nuestro papel moneda más valioso, fue la misma elegida en los primeros años del retorno de la democracia, para ilustrar a la moneda con menor valor: el medio centavo de Austral.

Ni un centavo, tan solo medio centavo de la nueva moneda que quitó de circulación a aquellos papeles que tan malos recuerdos generaban, fue el valor elegido para estamparle al trabajador y muy nuestro hornero. medio centavo.jpg

El Austral, con aquel símbolo tan novedoso (), quitó de los billetes a San Martín y a Belgrano -los próceres que ocuparon los pesos ley durante la última dictadura militar-, e introdujo en sus monedas de latón -un metal con muy poco valor propio, claro está- figuras de animales. Así el hornero se quedó en mi memoria como el Austral que menos valía, o para ser más exactos, la fracción de Austral. Medio centavo para el hornero, un centavo para el ñandú y cinco centavos para el puma…así hicieron su aparición los animales en nuestras monedas, ilustrando aquellas que menos valían.

Con el anaranjado del billete menos valioso durante el último gobierno de facto, y el hornero que se plasmó en la moneda con la fracción de Austral más mínima, hoy circula el billete de mayor valor de nuestra moneda nacional.

El valor de la memoria vs. el valor de la moneda

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