Tattoos & sun: Cómo cuidar tus tatuajes en verano

El calor del verano invita a mostrar piel, y los amantes de los tattoos encuentran en esta época el momento ideal para lucir el arte en sus cuerpos. La dupla verano y tatuajes puede ser perfecta si de imagen, estilo y moda hablamos, pero no es para nada la pareja ideal si del cuidado de la tinta en el cuerpo hablamos.

En negro y gris o a todo color, los tatuajes sufren diferentes tipos y niveles de alteraciones en su aspecto con el correr de los años, pero más que el paso del tiempo, lo que los afecta con mayor intensidad son los rayos UV, pudiendo romper líneas, forma, y diluir el color y vitalidad. Un tatuaje joven expuesto demasiado al sol, lucirá deslucido, deforme y decolorado, como si estuviese estampado en el cuerpo hace años.

Es importante saber cómo el sol afecta a los tattos. La luz ultravioleta hace que la tinta se desvanezca, los rayos UV del sol se absorben y rompen las partículas de pigmento del tatuaje y estas pasan al torrente sanguíneo (la eliminación de un tatuaje con láser es básicamente una versión intensificada de este proceso). Los rayos solares también pueden cambiar los colores, y cuanto más oscuro sea el tatuaje, más puede cambiar la apariencia de los tonos utilizados.

Broncear un viejo tatuaje no es una buena idea, pero dejar que los rayos UV se derramen sobre uno nuevo es una pésima decisión, ya que un tattoo fresco es muy sensible al sol pudiendo sufrir una quemadura que despegue la tinta, o agriete el dibujo. Por esta razón no es aconsejable tatuarse en verano, y en caso que ver cuerpos decorados en la playa genere un impulso imposible de vencer, lo mejor es dejar para el último día de vacaciones el entregarse a las agujas y las tintas. Si se planea realizar un tatuaje grande y en zonas de fácil exposición al sol como la espalda o los brazos, se aconseja tatuarse entre abril y septiembre, para evitar el contacto directo con los rayos UV aprovechando las bajas temperaturas en el hemisferio sur que obligan a cubrir el cuerpo.

Pero, ¿qué se puede hacer para disfrutar del sol y el calor del verano sin descuidar los tatuajes? Muy simple, se debe utilizar protector solar. Lo conveniente es aplicar un factor 40 o más sobre el tatuaje cuando se esté expuesto a la luz solar (el bloqueador hará que la calidad del dibujo perdure en el tiempo y evitará que se desvanezca y pierda color o detalles). En caso de una quemadura, aplicar alguna loción de vitamina E varias veces a la semana por un par de semanas.

Se debe tener en cuenta que la exposición al sol no sólo ocurre en la playa, una pileta o disfrutando a la orilla de un río, cientos de tatuajes de brazo u hombro izquierdo son dañados verano tras verano mientras se maneja. Mantener una botella de protector solar en el automóvil es una buena idea para evitar que los tatuajes de los conductores de hoy tomen el aspecto deslucido de los de los antiguos marinos.